Baja California: Renewable Energy in Natural Areas

By César García Valderrama, President of CNPS-Baja California Chapter

Article at CNPS

The CNPS Baja California Chapter shares the biodiversity of the California Floristic Province and the Sonoran Desert that ignores national boundaries. We also share common problems—including habitat loss, urban sprawl, and climate change. Recent proposals for renewable energy projects in Baja California exemplify how these issues are presenting new challenges on both sides of the border.

Renewable energy farms have been placed in natural ecosystems across the world. While positive results have been realized for energy production, environmental conditions and biodiversity have concurrently declined. A few years ago in Baja California a wind farm was developed by Sempra Energy, one of the world’s largest energy companies. The farm currently maintains 40 wind turbines but plans are in the works to build over 1000 more. This growth will impact over 7000 acres of mountain habitat. The project is named Energia Sierra Juarez after the Sierra Juarez Mountains—one of Baja California’s most endearing environments. The region is home to stands of chaparral, oak woodland and some of the last coniferous forests in the state.

The wind farm has been built on private or communal (ejido) land, providing economic benefits for the landowners but compromising the health of natural areas that benefit the whole region. Powerlines are essential for energy transport but can start fires—as has happened in California. Road building for the infrastructure of the power plant will degrade habitat health by vectoring nonnative species into the area while also increasing the risk of fires. Lastly, wind turbines are dangerous to large migratory birds, including the USA’s and Mexico’s national symbols, the Bald and Golden Eagle respectively.

A flawed environmental impact report prompted several environmental groups, led by our sister organization Terra Peninsular, to sue the Mexican government. The suit failed, it is speculated, due to the amount of money involved in the project and its benefits to the local economy in Baja California. This was a disheartening outcome. Sierra Juarez is not only valuable habitat but also offers important ecosystem services to the region, including being the headwaters of watersheds that feed Tijuana and Ensenada, as well as purveying a significant area for carbon sequestration. Adding to the insult, most of this energy will go directly to United States consumers across the border. It is inconceivable that Mexico will assume most of the environmental risks, while a foreign company will reap all of the benefits.

Not all the news is bad. A proposal for a new solar farm and a toxic dump containment site in a desert area with rich vegetation has recently been postponed. Close to Mexicali, a city with some of the worst air quality in the West, a network of environmental activists and academics discovered flaws with the EIR and sent it back to the drawing board. This has halted the project for now.

As a small environmental community in northwestern Baja California with limited resources, we have few options to properly assess these projects. We need allies across the border to provide access to the legal tools needed to protect the environment and quality of life throughout the entire California Floristic Province and beyond.

Energías Renovables en Áreas Naturales de Baja California

by César García Valderrama

Director General en Nativs de las Californias A.C. Presidente de la Sociedad de Plantas Nativas de Baja California

La sección Baja California de la Sociedad de Plantas Nativas de California comparten la Provincia Florística de California y el desierto de Sonora que a su vez ignoran los límites políticos. También compartimos problemas en común – incluyendo perdida de hábitat, crecimiento urbano y cambio climático. Recientemente propuestas para proyectos de energías renovables en Baja California ejemplifican como estos temas están presentando nuevos retos en ambos lados de la frontera.

Sierra Juarez Manzanita (Arctostaphylos peninsularis subsp. juarezensis) by Jeff Bisbee

Las granjas de energías renovables se han emplazado en ecosistemas naturales por todo el mundo. Mientras que resultados positivos han sido logrados para la producción energética, las condiciones ambientales y la biodiversidad han ido en declive. Hace unos años en Baja California, una granja eólica fue desarrollada por Sempra Energy, una de las compañías energéticas más grandes en el planeta. La granja actualmente mantiene 40 turbinas eólicas pero hay planes para colocar hasta 1000 en total. Este crecimiento impactará mas de 2,800ha de hábitat de montaña. El proyecto lleva el nombre de Energía Sierra Juarez precisamente por las montañas de Sierra de Juarez, uno de los ambientes más entrañables de Baja California. La región es el hogar de áreas de chaparral, encinales, así como los últimos bosques de coníferas en el estado.

La granja eólica ha sido construida en propiedad privada y ejidal, proveyendo beneficios económicos a los dueños pero comprometiendo la salud de las áreas naturales que benefician a toda la región. Las lineas de transmisión eléctrica son esenciales para el transporte de la energía pero también pueden iniciar incendios – tal como ha sucedido en California. La construcción de caminos para la infraestructura eléctrica degradarán hábitat saludable introduciendo especies no nativas, incrementando a su vez el riesgo de incendios. Finalmente, las turbinas eólicas son peligrosas para aves migratorias grandes, incluyendo los símbolos de México y Estados Unidos, el Águila Real y el Águila de Cabeza Blanca respectivamente.

Un manifiesto de impacto ambiental con diversas imprecisiones motivó a varios grupos ambientalistas, dirigidos por nuestra organización hermana Terra Peninsular, a demandar al gobierno mexicano. La demanda, se puede especular, no prosperó debido a la cantidad de intereses económicos involucrados en el proyecto, así como los beneficios a la economía local de Baja California. Este fue un desenlace decepcionante. Sierra de Juarez no solo es hábitat invaluable, sino que también provee importantes servicios ecológicos a la región, incluyendo ser el origen de las cuencas desembocan en Tijuana y Ensenada, así como también ser un área vital para la captación de carbono. Agregando al insulto, esta energía irá directamente a los consumidores al norte de la frontera. Es inconcebible que las comunidades mexicanas asuman la mayoría de los costos ambientales, mientras que una compañía extranjera disfruta de los beneficios.

Sin embargo no todas las noticias son malas. La propuesta para una granja solar y un sitio de contención de desechos tóxicos en un área con vegetación significativa en el desierto ha sido pospuesto. Cerca de Mexicali, una de las ciudades con peor calidad de aire en el Oeste, una red de activistas ambientales y académicos descubrieron errores y omisiones en el manifiesto de impacto ambiental y el proyecto ha sido retractado. Esto ha detenido el proyecto por ahora.

Como parte de una pequeña comunidad ambiental en el noroeste de Baja California con recursos limitados, tenemos opciones limitadas para poder evaluar adecuadamente estos proyectos. Se necesitan aliados del otro lado de la frontera para poder accesar recursos legales con la finalidad de proteger el medio ambiente y la calidad de vida en toda la Provincia Florística de las Californias y más allá.

 
 
 
 

Photo credit: Martha Pineda

 
 
 
 

Photo credit: Martha Pineda